Aceite de krill: Una alternativa superior al aceite de pescado

Autor:

Julio Valero

Publicado el:

3/22/2025

Aceite de krill: Una alternativa superior al aceite de pescado

El efecto de la suplementación con aceite de krill sobre la función y el tamaño del músculo esquelético en adultos mayores: un ensayo controlado aleatorizado

Alkhedhairi et al. (2022)

El aceite de pescado es un suplemento eficaz para la salud cardiovascular y muscular. El aceite de krill surge como una alternativa prometedora.

Descripción general

Se evaluaron los cambios en la fuerza muscular mediante una prueba de extensión de piernas, después de 6 meses de consumo de aceite de krill o un placebo.

Un estudio reveló que el consumo diario de 4 gramos de aceite de krill durante seis meses mejoró significativamente la fuerza muscular en adultos mayores sanos, en comparación con quienes recibieron un placebo.

Consumir regularmente ácidos grasos omega-3, ya sea en suplementos de aceite de krill o pescado, o comiendo pescado graso, ayuda a mantener la masa y función muscular. Esto es especialmente beneficioso para personas con sarcopenia, la pérdida de masa muscular relacionada con la edad.

¿Cuál es el problema?

La sarcopenia, la pérdida de masa muscular que acompaña al envejecimiento, representa una seria amenaza para la salud de la creciente población de adultos mayores a nivel mundial. En Estados Unidos, los costos médicos asociados a esta condición ascienden a 40 mil millones de dólares anuales. Además, la sarcopenia incrementa significativamente el riesgo de mortalidad en personas mayores. Este riesgo se agrava en pacientes hospitalizados, elevándose de 2 a 3 veces, y alcanza un alarmante aumento de 6 veces en aquellos con diabetes tipo 2 y sarcopenia. La sarcopenia, una condición que comienza alrededor de los 40 años, implica la pérdida gradual de masa muscular (0.5-1% anual) y aumenta significativamente el riesgo de discapacidad y deterioro funcional. Este proceso, impulsado por diversos factores, se caracteriza metabólicamente por un cambio en el metabolismo proteico muscular que favorece el catabolismo. Estudios científicos han demostrado que, en comparación con personas jóvenes, los adultos mayores experimentan una menor producción de proteína muscular después de comer. Aunque pueden alcanzar niveles similares a los jóvenes consumiendo más proteína, la respuesta muscular específica (miofibrilar) a los aminoácidos esenciales, incluso en dosis altas, es reducida. Esta disminución se debe, en parte, a una menor actividad de reguladores clave como mTOR y S6K, que son esenciales para la producción de proteína muscular y se activan con nutrientes y ejercicio. En resumen, las vías de señalización que promueven el crecimiento muscular se encuentran debilitadas en los adultos mayores.

El envejecimiento conduce a una disminución de la masa muscular (sarcopenia), debido a una respuesta reducida a la nutrición y al ejercicio. Si bien esta respuesta puede mejorarse con dosis más altas de ejercicio, se buscan alternativas. Los ácidos grasos omega-3, EPA y DHA, presentes en el aceite de pescado y krill, han mostrado resultados prometedores en el aumento de la masa muscular y la mejora de la respuesta del cuerpo a la nutrición en adultos mayores. Sin embargo, la evidencia es variable. El aceite de krill, que contiene colina y astaxantina, destaca por su potencial para mejorar la salud muscular. Un estudio reciente investiga su efectividad en adultos mayores.

Hipótesis

Este estudio investigó si la suplementación con aceite de krill puede mejorar la fuerza y el tamaño de los músculos en adultos mayores. Los resultados mostraron un aumento en la fuerza de las piernas, lo que sugiere un efecto positivo del aceite de krill en la función muscular.

¿Qué probaron?

Participantes

Este estudio, al igual que muchos otros durante la pandemia de COVID-19, se vio afectado por interrupciones y pérdida de datos. La suspensión prematura del estudio resultó en la ausencia de datos de seguimiento de cuatro participantes. A pesar de estas limitaciones, se logró un tamaño de muestra final de 94 individuos sanos, hombres y mujeres mayores de 65 años, con un índice de masa corporal (IMC) inferior a 35 kg/m² y que realizaban menos de una hora de ejercicio estructurado por semana.

Procedimientos de estudio

Se realizó un estudio doble ciego de seis meses, donde los participantes fueron divididos aleatoriamente en dos grupos: uno recibió aceite de krill y el otro un placebo. Ambos grupos mantuvieron su dieta y actividad física habituales.

Grupo de control

Se administraron 4 gramos diarios de una mezcla de aceites vegetales, compuesta por aceite de maíz, palmiste y triglicéridos de cadena media, en la siguiente proporción: 4 partes de aceite de maíz, 4 partes de aceite de palmiste y 3 partes de triglicéridos de cadena media. La mezcla contenía 4 miligramos de ácidos grasos poliinsaturados n-3 (AGPI) por gramo, con menos de 1 miligramo por gramo de EPA y DHA combinados.

Grupo de aceite de krill

4 cápsulas diarias de aceite de krill, cada una con 1 gramo, para obtener 193 mg de EPA, 96 mg de DHA y 79 mg de colina.

Tabla 1: Características de los participantes, calidad de vida y datos de ingesta dietética en los grupos de control y de aceite de krill al inicio, a las 6 semanas y a los 6 meses

Control

Krill

Base

6 Semanas

6 meses

Base

6 Semanas

6 meses

Edad (años)

70.9 (5.2)

-

-

71.3 (4.9)

-

-

Altura (cm)

164.5 (10)

-

-

169.1 (8.5)

-

-

Peso (kg)

71.1 (14.2)

71.4 (14.2)

70.9 (14.0)

72.5 (10.4)

72.9 (10.5)

72.7 (10.8)

Presión arterial sistólica (mmHg)

131.7 (13.7)

127.3 (14.6)

129.4 (14.2)

135.4 (11.9)

131.8 (12.4)

132.7 (12.7)

Presión arterial diastólica (mmHg)

78.4 (9.2)

75.3 (10.5)

76.5 (8.5)

78.6 (7.8)

75.2 (7.7)

77.1 (7.9)

Grasa corporal (%)

30.85 (8.09)

30.92 (7.90)

31.41 (8.05)

30.05 (7.55)

29.75 (7.20)

29.98 (7.47)

Masa muscular(kg)

26.66 (6.54)

26.84 (5.59)

25.87 (5.24)

27.50 (5.33)

28.10 (5.13)

27.71 (5.31)

EQ5-5DL VAS

89.0 (9.6)

87.4 (9.0)

85.6 (11.9)

86.4 (10.6)

87.9 (8.8)

85.7 (9.9)

Puntuación del índice EQ5-5DL

0.89 (0.1)

0.90 (0.1)

0.89 (0.1)

0.88 (0.1)

0.88 (0.1)

0.87 (0.1)

Ingesta de energía (kJ)

7269.8 (3370.4)

-

6742.9 (2065.9)

6926.7 (2204.7)

-

6932.5 (2605.1)

Ingesta de proteínas (% de la energía total)

17.3 (3.0)

-

16.7 (2.9)

16.9 (3.1)

-

16.3 (3.4)

Ingesta de grasa (% de la energía total)

36.1 (6.2)

-

37.1 (5.2)

36.2 (5.3)

-

37.4 (7.5)

Ingesta de carbohidratos (% de la energía total)

46.9 (7.0)

-

46.3 (5.9)

46.5 (7.2)

-

45.6 (7.9)

Ingesta de ácidos grasos poliinsaturados (% de la energía total)

8.1 (6.4)

-

7.4 (5.8)

7.6 (6.3)

-

5.8 (5.1)

Los datos son media (DE).

Medidas

Los participantes realizaron una prueba de fuerza máxima con la pierna derecha en un dinamómetro, una máquina que mide la fuerza. La rodilla se mantuvo doblada a 90 grados. Se hicieron tres intentos de 10 segundos, con 3 minutos de descanso entre ellos, y se registró la fuerza máxima alcanzada. Para entender mejor la función muscular y nerviosa, se colocaron electrodos en el músculo vasto lateral del muslo. Estos electrodos midieron la actividad eléctrica del músculo durante la prueba, lo que permitió calcular la rapidez con que se desarrolla la fuerza y la amplitud de la señal eléctrica.

Para evaluar el crecimiento muscular, se utilizó la ecografía en modo B para obtener mediciones precisas del grosor del músculo vasto lateral de la pierna derecha.

Para evaluar la fuerza de agarre, se empleó un dinamómetro. Cada participante realizó tres mediciones con cada mano, y se seleccionó el valor más alto para el análisis de los datos.

Se evaluó la capacidad física de los participantes mediante una prueba de levantarse de una silla 5 veces y una prueba de marcha de 4 metros, ambas cronometradas.

¿Qué encontraron?

Fuerza de extensión de piernas

Aunque los cambios en el torque máximo no fueron sustanciales, se observó una diferencia notable entre los grupos a los seis meses. Específicamente, el grupo que consumió aceite de krill mostró un mayor incremento en el torque máximo de extensión de pierna en comparación con el grupo placebo durante ese período (variación del -2,2% al +14,1% en el grupo de control, y del +7,1% al +17,2% en el grupo de krill).

No obstante, las diferencias entre los grupos al inicio del estudio y a las seis semanas no fueron significativas. El análisis de la Figura 1 revela que el grupo de aceite de krill experimentó un aumento mínimo en el torque máximo a lo largo del tiempo, mientras que el grupo de control se mantuvo relativamente estable.

En cuanto a otras medidas de función neuromuscular, los datos no mostraron diferencias significativas, con la excepción de un efecto de interacción en la onda M a los seis meses (17,9 mV en el grupo de control vs. 20,6 mV en el grupo de krill), lo que sugiere una mayor excitabilidad muscular en el grupo de krill. No se encontraron diferencias significativas entre los grupos en las pruebas de rendimiento físico de batería corta.

Figura 1 Torque máximo en extensión de pierna.

Los datos son media (DE). *Diferencia significativa respecto al control a los 6 meses (p < 0,05).

Fuerza de agarre

Los resultados del análisis estadístico revelaron que el aceite de krill mejoró significativamente la fuerza de agarre (p < 0,05). El grupo que consumió aceite de krill experimentó un aumento promedio de 3,4 kg en la fuerza de agarre en comparación con el grupo control, especialmente notable a los seis meses.

Figura 2 Fuerza de agarre.

Los datos son media (DE). *Diferencia significativa respecto al control a los 6 meses (p < 0,05).

Grosor muscular

El análisis del grosor muscular (Figura 3) reveló diferencias mínimas. Se encontró un efecto de interacción significativo (p = 0,0124), pero no efectos de grupo (p = 0,5457) ni de tiempo (p = 0,2863).

Figura 3 Cambios en el grosor muscular.

Los datos son media (DE).

Efecto del tratamiento a los seis meses y composición de ácidos grasos

La Figura 4 (a continuación) resume los principales resultados de este estudio, mostrando el porcentaje de mejora observado en el grupo tratado con aceite de krill durante el periodo de suplementación de seis meses. Estos porcentajes reflejan el impacto positivo del tratamiento en diversas medidas. Por ejemplo, se observó un incremento del 9,3 % en el torque máximo, un 10,9 % en la fuerza de agarre y un 3,5 % en el grosor muscular. Además, el análisis de la composición de ácidos grasos reveló diferencias significativas entre los grupos, particularmente en los niveles de ácido araquidónico, ácido eicosapentaenoico, ácido docosahexaenoico y el índice omega-3, tal como se detalla en la Tabla 2.

Figura 4 Efecto del tratamiento (%).

Los datos son media (IC del 95%).

Tabla 2Composición de ácidos grasos en los grupos control y de aceite de krill al inicio, a las 6 semanas y a los 6 meses.

Control

Krill


Base

6 Semanas

6 Meses

Base

6 Semanas

6 Meses

Ácido araquidónico(%)

9.0 (1.9)

8.6 (1.8)

9.2 (1.9)

9.6 (1.5)

8.6 (1.7)

8.5 (1.3) *

Ácido eicosapentaenoico (%)

1.3 (0.7)

1.1 (0.5)

1.1 (0.4)

1.2 (0.6)

3.2 (1.2)

3.2 (1.1) *

Ácido docosahexaenoico (%)

3.5 (1.0)

3.4 (1.1)

3.5 (1.0)

3.4 (1.0)

4.2 (1.2)

4.4 (0.9) *

*Índice Omega-3(%)

6.7 (1.9)

6.4 (1.8)

6.5 (1.6)

6.5 (1.7)

9.7 (2.6)-

10.0 (2.1) *

Los datos son media (DE). *Denota un efecto de interacción significativo en el ANOVA (p < 0,05).

¿Qué significan los hallazgos?

El estudio reciente y bien ejecutado comparó los efectos de 4 gramos diarios de aceite de krill con una cantidad equivalente de grasas no omega-3 en la fuerza y el tamaño muscular de adultos mayores. Los resultados indicaron que el aceite de krill mostró una ligera ventaja en el aumento de la fuerza muscular, específicamente en la extensión de piernas y la fuerza de agarre. Sin embargo, las diferencias en el grosor muscular fueron mínimas y visualmente difíciles de discernir, como se muestra en la Figura 3.

Es importante destacar que los participantes del estudio no presentaban sarcopenia, lo que sugiere que los beneficios del aceite de krill podrían ser aún mayores en personas con esta condición u otras enfermedades degenerativas musculares.

Aunque los cambios en la masa muscular fueron modestos después de seis semanas, es posible que se requiera un período de suplementación y ejercicio más prolongado para observar efectos más significativos. A pesar de la sutileza de los cambios en la masa muscular, incluso pequeñas mejoras pueden ser relevantes para la salud y la calidad de vida de los adultos mayores, especialmente cuando se consideran las mejoras en la fuerza, que se correlacionan con una menor mortalidad en este grupo de edad.

Aunque el estudio sugiere que el aceite de krill podría tener efectos anabólicos, es crucial interpretar estos resultados con precaución. Los participantes eran personas mayores con respuestas musculares reducidas a la alimentación, lo que limita la aplicabilidad de los hallazgos a poblaciones más jóvenes y saludables.

Es posible que el aceite de krill simplemente haya restaurado la función muscular normal en este grupo específico, en lugar de promover un crecimiento muscular superior al habitual. Además, la inflamación, que suele ser mayor en personas mayores, podría haber influido en los resultados. La inflamación puede afectar la forma en que los músculos responden a los estímulos de crecimiento, lo que podría explicar las diferencias observadas en estudios sobre antiinflamatorios y crecimiento muscular entre jóvenes y ancianos.

Los ácidos grasos omega-3, presentes en el aceite de krill, tienen propiedades antiinflamatorias, lo que podría haber contribuido a los efectos observados. Sin embargo, se necesita más investigación para comprender completamente cómo los omega-3 afectan el crecimiento muscular y la inflamación en diferentes poblaciones.

Aunque los omega-3 ofrecen beneficios potenciales para la salud cardiovascular y los lípidos en sangre, es importante no sobreinterpretar los resultados del estudio sobre el aceite de krill. Se necesitan estudios adicionales con diseños rigurosos y poblaciones diversas para confirmar estos hallazgos y determinar los efectos reales del aceite de krill y los omega-3 en el crecimiento muscular.

El estudio mostró que el aceite de krill ayudó a las personas mayores a ganar músculo y fuerza. Sin embargo, no mejoró su rendimiento en pruebas físicas. Esto podría deberse a que las pruebas medían la velocidad, no la fuerza. Es posible que el aumento de fuerza no se tradujera en una mayor velocidad. Otra explicación es que las pruebas no fueron lo suficientemente exigentes para detectar mejoras.

En resumen, el aceite de krill parece beneficiar la masa muscular y la fuerza en personas mayores. Aún no se sabe si tendría el mismo efecto en personas jóvenes y sanas.

¿Cómo podemos aplicar estos hallazgos?

El aceite de krill es una buena fuente de omega-3, que son grasas saludables. Si bien puede ayudar a aumentar la fuerza muscular, es probable que no haga crecer los músculos en adultos jóvenes. Sin embargo, sí puede beneficiar la salud del corazón.

Mucha gente se pregunta si es mejor el aceite de krill o el aceite de pescado. Ambos son buenas fuentes de omega-3, pero el aceite de krill podría absorberse mejor por el cuerpo. En general, el aceite de krill es al menos igual de efectivo que el aceite de pescado, y posiblemente mejor.

Al elegir un suplemento de omega-3, considera tus necesidades y presupuesto. El aceite de krill puede ser una buena opción si buscas una mayor absorción, pero el aceite de pescado suele ser más económico.

En estudios, una dosis efectiva de aceite de krill ha sido de 4 gramos al día, divididos en dos tomas.

Referencias

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